Comer en Praga – Gastronomía

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Tal como prometí en Facebook, aquí viene la crónica de las experiencias gastronómicas vividas durante mi reciente viaje a Praga (República Checa).

Es una ciudad muy especial, preciosa y tranquila, como de cuento de hadas, y su gastronomía es de lo más variada, lo cual es de agradecer, ya que para mí es un placer viajar al extranjero y poder disfrutar de la gastronomía típica del lugar.

Son muy típicos los dumplings, unas rebanadas de una especie de pan blandito que a veces llevan especias o beicon incorporados, pero las más comunes son las que sólo tienen harina. Es común ver estos dumplings acompañando a carnes. La más habitual es la de cerdo, pero otras carnes también tienen su lugar. Las preparaciones de cerdo más habituales en la cocina checa son el codillo asado y el goulash, un estofado de carne especiada con verduras. Como acompañamiento son muy comunes las salsas de mostaza y de rábano picante.

Otra cosa muy típica, y que a mí me encanta, son las salchichas y me atrevería a decir que son incluso más habituales que en Alemania. Una “manía” que tengo cuando viajo es visitar los supermercados para ver la comida a la que tiene acceso la gente en su día a día (sí, llamadme rara…). En un supermercado encontramos este inmenso mostrador que incluía exclusivamente salchichas de numerosos tipos, así que podéis haceros una idea de lo básico que es este alimento para los praguenses.

Nosotros las probamos de varios tipos y cocinadas de dos formas: asadas y a la cerveza, muy ricas ambas, pero me quedo con las segundas, que tenían un sabor muy intenso y mucho más especial.

El dulce más típico en Praga es el Trdelník (también conocido comoTrdlo por el cilindro sobre el que se elabora), hecho de una masa dulce a la que se añaden nueces, azúcar y en algunos casos canela. La tira de masa se va enrollando en un cilindro que da vueltas mientras ésta se va cocinando (al calor de las brasas en los más tradicionales). La textura resultante es dura por fuera y blanda por dentro. Son numerosos los puestos callejeros y pastelerías que los venden y están realmente buenos.

La bebida típica en Praga, como todos sabéis, es la cerveza. Esta ciudad cuenta con una de las culturas cerveceras más antiguas del mundo. Nosotros, por recomendación de una amiga, visitamos la fábrica de cerveza en funcionamiento más antigua de la ciudad, U Flek?, que también tiene restaurante. La visita resultó de lo más interesante, elaboran una cerveza negra, que poco tiene que ver con la que estamos acostumbrados aquí. Una curiosidad, según lo que nos explicaron, es que cuando indican que una cerveza tiene por ejemplo 12 grados, no se refiere a la graduación alcohólica sino a la cantidad de malta con la que se ha elaborado, y a mayor cantidad mejor calidad de la cerveza. Lo que consideran una cerveza mediocre puede tener unos 9-10 grados “de malta”, mientras que una cerveza de calidad como la que probamos en este establecimiento tiene 13.

En uno de los pivovar (o cervecería) más típicos de la ciudad, U Zajíce, pedimos una degustación de 6 cervezas típicas consistente en dos lager, una tostada, una roja, una negra y una verde. Todas buenas menos la verde y una de las lager, que nos resultaron muy desvaídas.

A pesar de lo pequeña que es la República Checa y que la bebida más consumida es la cerveza, el país se puede dividir en tres zonas en cuanto a hábitos de consumo alcohol, muy influenciadas por los países de alrededor:

  • En la zona más cercana a los países del este es habitual el consumo de destilados como el vodka
  • En la zona del sur, más próxima a los países mediterráneos, consumen más vino
  • Y la zona limítrofe con Alemania es la de mayor consumo de cerveza

 

Fuera de la gastronomía propia de la zona, aprovechamos para comer en restaurantes de cocina tailandesa (Modry Zub y Zebra) que es algo que me encanta y que escasea en Cantabria, así que siempre que salgo aprovecho la oportunidad. Los dos que visitamos nos gustaron, comida bien preparada y muy sabrosa.

 

Y no podía faltar un italiano, en este caso Giovanni. Este tipo de comida a mi acompañante le gusta especialmente. Éste es el único restaurante que visitamos “sobre la marcha” y resultó todo un acierto.

Como habréis comprobado, comer en Praga puede ser todo un placer. ¡Os espero en el próximo viaje!

Bocados de Mundo

 

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